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jueves, 29 de julio de 2010

qué días

y qué noches han sido estos días y estas noches.

pienso mucho en wilde, cuando dijo que "a veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un sólo instante". es así.

yo tengo treintaydios años. siento que en los últimos dos, he vivido lo que no en los otros treinta... pero exagero. en realidad puedo identificar un paréntesis fúnebre de doce años. antes todo fue infanciar y mutar.

-letargo de doce años a su lado. amadísima. buena y brillante. pero no nutritiva.-

luego vine a la vida, de nuevo. parido por la hiperglucemia y el yanoteamo. nací.

nací, tuve un empleo mío, mío, mío. me enamoré, me metí en problemas, defendí a mis amigos -porque por primera vez decidí tener amigos-, tomé fotos y fotos y fotos. perdí mi trabajo. hablé con mis papás como nunca hice en mis vidas anteriores (cuando fui un sapo y luke skywalker y un loco). caminé en el parque de siempre. caminé.

nací.

hoy busco, cuido, me sorprendo con ella -que era mi amiga lejana y que es cada vez más importante en mi vida hoy-, tengo un perro, tomo fotos y fotos y fotos. me conmuevo con sus colibríes. escucho música todo el tiempo. me arreglo la barba y conservo optimismo para mejores ocasiones. para ocasiones en que sea más necesario.

paso tiempo con mi hermana y la quiero. y la quiero.

estoy vivo.

y soy un lobo.
domingo, 28 de junio de 2009

en el principio

en la cama. sobre todo en la cama.

en ese sitio, en ese estado de cama, en ese acto de cama.

ahí donde es la cama, en todas las camas que me han acontecido. desde las camas que fui.

por y para las camas que me escucharon las despedidas y el terror. las que con sus tiernos brazos de algodón (sesenta por ciento algodón, cuarenta por ciento poliéster) me arroparon y las que guardaron silencio para que en nosotros, los otros, recayera la partitura.

siendo como soy un holgazán y un amante y un enfermizo lobo, es la cama a la que me he debido. y pago.

camas pequeñitas y sucias y amables y empapadas. camas. camas como tortugas de suaves caparazones donde pasa lento el tiempo y donde vuela el tiempo y donde sus cabellos ocurren como ríos y sus piernas sobre mis oídos. camas con sus buroes y sus frascos de medicina. camas donde hemos hecho el amor y donde el amor nos ha echado. y la vida.

aquí.

vecino de la cama inicio, como es justo, la crónica de un agradecido admirador.
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